Ejecutado en ocasión de ciertas fiestas, este repertorio ritual, transmitido por maestros de danza exigentes, suele ser de un alto nivel técnico.
Cada uno de estos ritos, muy antiguos para muchos, asocia para la ocasión toda una comunidad que se junta alrededor de sus bailarines.

En La tradition de Danse en Béarn et Pays Basque Français, una obra de una cualidad inestimable, Jean-Michel Guilcher, analiza la originalidad de este patrimonio coreográfico :

« Los orígenes de este arte popular extremadamente rico, permiten subrayar una aptitud cierta, y precoz, a lo prestado. Tomar acto de ello no es de ningún modo disminuir el muy evidente poder de conservación de la tradición vasca, ni negar que pueda incluir elementos muy antiguos. Se debe simplemente aceptar que en ella, el poder de conservar se doble de un poder, no menos impresionante de adquirir (...) Pocas sociedades rurales se han mostrado tan novadoras como vinculadas a su herencia y a sus valores propios. »